DIA DEL NO FUMADOR
Hoy, 31 de mayo, aparte de conmemorarse el aniversario 39 del sismo que asoló el norte del Perú en 1970, es el Día del no fumador. En el Perú solemos instituir días y días a cada cosa inverosímil que para qué las enumeramos.
Pero el peruano que decidió no fumar o dejar de hacerlo tiene frente a sí a una sociedad que no lo respeta y lo avasalla. El peruano que optó soberanamente por tener en ese aspecto una vida más saludable para sí mismo y una actitud de respeto para con su semejante debe de aceptar que no todos piensan ni actúan así.
La ley Nº 25357 “Se prohibe fumar en lugares públicos”de ya larga data y la más reciente ley Nº28705, “para la prevención y control de los riesgos del consumo de tabaco” nos hicieron, sólo por poco tiempo, tener la vana ilusión de que nuestros derechos serían al fin respetados.
El daño que recibimos los fumadores pasivos es aún mayor que el que sufren quienes fuman, claro, ellos los han aceptado como parte de los riesgos del hábito que quieren seguir ¿y a nosotros, quién nos defiende, el Chapulín Colorado?
Lo paradójico es que quienes nos dañan son nuestros compañeros de trabajo, familiares y amigos, es decir, personas que se supone deberían sentir por nosotros cierta estimación pero no, su vicio y sus ganas de fumar son más importantes que nuestra salud, una actitud ciertamente egoísta.
Quienes fuman nos achacan a quienes no lo hacemos que nosotros podemos ser presos de otros igualmente dañosos.
Mencionan por ejemplo al alcohol. De acuerdo, pero pregunto ¿si yo bebo uno o dos vasos de whisky daño a quien está sentado a mi lado, él correrá el riesgo de dañar su hígado por mi conducta de bebedor? La respuesta obviamente es que no.
Segundo argumento ¿bebo acaso en mis horas de trabajo un whisky tras otro? Claro que no, pero los fumadores sí pueden fumarse uno, dos, diez cigarrillos dentro de su oficina sin pedir permiso a quien está a su lado.
Aunque claro ¿cuál sería la pregunta correcta allí? “¿puedo enfermarte un poco de los pulmones, incrementar tu riesgo de sufrir cáncer o enfisema pulmonar, afectarte el estómago?”. Una actitud verdaderamente cívica debería conducirnos a no mantener actitudes dañosas hacia nuestros semejantes.
Pero como en el Perú el espíritu cívico parece brillar por su ausencia, sólo queda que el Estado en todas sus instancias haga respetar las leyes, que son buenas, pero que como muchas otras normas legales, no se cumplen a cabalidad.
El ambiente saludable al cual tenemos derecho todos los habitantes de este planeta no puede depender del estado de ánimo ni de la decisión de unos cuantos que por lo visto no tienen ninguna gana de respetarnos.
Ésta es una pequeña parte del ambiente limpio que fue tema central de la cumbre del ALC-UE de la que fuimos anfitriones el año pasado. Ojalá el espléndido discurso de nuestro Presidente al clausurar la cita se traduzca en algo concreto.
Ricardo Villanueva Meyer Bocanegra




