“EL AÑO DE LA PESTE”
Reflexiones Peruanas Nº 250
Wilfredo Ardito Vega
“El Año de la Peste” se llamaba una película mexicana que vi hace unos años, en la desaparecida Filmoteca del Museo de Arte de Lima. Aunque había sido filmada en 1978, la primera escena de la película todavía ahora parecería futurista para cualquier limeño: en un vagón amplio y bien iluminado del metro que opera bajo la Ciudad de México caía inconsciente la primera víctima de una epidemia mortal.
El guión había sido escrito por Gabriel García Márquez y era una crítica al régimen del PRI, cuyo control absoluto de los medios de comunicación bloqueaba toda información sobre la magnitud de la epidemia. Treinta años después, cuando una epidemia real se produce en México, mas bien lo que más abunda es la información sobre lo que ocurre, lo que puede ocurrir y lo que no ha ocurrido.
Al respecto, en el Perú y otros países han jugado un penoso papel la mayoría de medios de comunicación, que parecían tan ansiosos de que la epidemia se expandiera, que podría pensarse deseaban incrementar las ventas de mascarillas o medicinas. La verdad es que buscaban, mas bien, elevar sus propias ventas.
A este paso, cada vez se hace más débil la diferencia entre “medios serios” y medios sensacionalistas. Unos y otros presentan la desaparición de una niña en Portugal o la violación de una joven austriaca por su padre como problemas de trascendencia mundial. En el caso de la reciente epidemia, periódicos y noticieros escogieron siempre las cifras más escandalosas y ahora se sabe que la epidemia nunca estuvo tan extendida ni era tan letal como se pretendía.
Tamaña cobertura mediática también tiene funciones políticas: en México se presta menos atención a los crímenes del narcotráfico, en Estados Unidos pasa a segundo plano la discusión sobre si se juzgarán o no las torturas bajo el régimen de Bush. En el Perú, se ocultan las masivas protestas de los indígenas amazónicos. Los medios peruanos han aprendido la lección: en agosto pasado, la difusión que brindaron a protestas similares sirvió para que el gobierno diera marcha atrás en los decretos que afectaban a los nativos.
Muchos países han suspendido los vuelos a México, se postergan partidos de fútbol con equipos mexicanos y los turistas de este país son retenidos en China. Las autoridades mexicanas protestan contra estas medidas, pero tienen mucha responsabilidad en la paranoia global: resulta lógico protegerse de un país que ha cerrado escuelas, estadios, cines y restaurantes. Se prohíbe también ingresar a lugares arqueológicos como si los virus prefirieran acechar a sus víctimas desde las pirámides aztecas. Probablemente, por encontrarse cerca de otras pirámides, en el lejano Egipto se ha dispuesto exterminar a más de 50,000 cerdos que nada tenían que ver con los mexicanos enfermos.
En el aeropuerto Jorge Chávez, tantas personas llevan mascarillas que sería comprensible que cualquier turista se regrese espantado a su país. Tanta paranoia me recuerda cuando, hace algunos años, el temor al terrorismo justificaba medidas de seguridad desproporcionadas e irracionales: hasta ahora en los aviones a Estados Unidos se impide llevar agua y pasta de dientes. En Lima, algunas embajadas tienen la mala costumbre de quitar el celular a sus invitados peruanos.
En medio de la paranoia porcina, resulta indignante el debate entre las autoridades y los medios de comunicación sobre cuán preparados estamos ante la nueva crisis, mientras ni a las autoridades ni a los medios parece importarles que los campesinos mueran por una apendicitis o sarampión o que numerosos médicos y enfermeras contraigan tuberculosis en los hospitales estatales. Millones de peruanos carecen de ningún tipo de atención médica, pero esto “no es una crisis” y no interesa que las autoridades no estén preparadas para atenderles.
Una discusión seria sobre la nueva epidemia debería hacer hincapié en los determinantes sociales, es decir, los factores que hacen más probable que algunas personas sufran problemas de salud y éstos sean más graves o mortales. Determinantes sociales son la pobreza, la ubicación geográfica, no hablar castellano, tener hijos a una edad muy temprana o carecer de agua potable, todo lo cual hace que determinados sectores sean más vulnerables. Recordemos la última pandemia que llegó al Perú, el cólera en 1991. En esa oportunidad, los casos se concentraron en los sectores más pobres de la población… y lo mismo sucedería si llegara la nueva gripe.
En la película “El Año de la Peste”, donde Daniela Romo actuaba como la amante del Ministro de Salud, buscaba denunciarse también que la propia sociedad era cómplice del gobierno (de hecho, esta complicidad permitió al PRI gobernar 80 años) y fingía ignorar la muerte de millares de personas. En el Perú, esto viene sucediendo todo el tiempo y la pretenciosa cobertura mediática sobre la gripe porcina hace más visible la indiferencia frente a las otras muertes. La muerte de quienes están predestinados a morir no genera grandes titulares.
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Además…
-La Dirección Regional de Educación de Arequipa ha dispuesto cerrar los colegios por dos días para capacitar a los profesores y directores sobre la nueva gripe. Resulta extraño que se den estos dos días de charlas, cuando las formas de contagio son similares a cualquier gripe… y en cambio se preste tan poca atención a aquellos males que sí afectan a los niños arequipeños, como la contaminación ambiental.
-La Defensoría del Pueblo ha publicado un nuevo Informe sobre Discriminación, donde se muestra como algunos Fiscales todavía desconocen que se trata de un delito. El Informe está en el portal de la Defensoría, pero lo puedo hacer llegar a quien me lo solicite.
-Hablando de la acción de la Defensoría del Pueblo contra la discriminación, el próximo 15 de mayo debería leerse la primera sentencia por discriminación, contra los cuatro profesores de Los Olivos que pretendieron excluir a la joven Vilma Palma, debido a la discapacidad que la aqueja (RP 135).
-Felicitamos a las municipalidades de Huamanga, San Juan Bautista y Jesús Nazareno por los avances en la implementación del idioma quechua, exigiendo este idioma a todas las personas que sean contratadas.
-Igualmente, en la Municipalidad de Miraflores han sido censados todos los trabajadores que hablan quechua y aymara para brindar un servicio en estos idiomas al público. Sería muy importante que las demás instituciones públicas en Lima desarrollaran esta práctica.
-Agradecemos al diario La Primera por haber publicado un fragmento de la RP 249 Hilaria Supa y Aldo Mariátegui. Sin embargo, aclaramos que el título Hilaria Supa y Aldo M, no nos fue consultado.
-Agradecemos al suplemento de empleos Aptitus de El Comercio por eliminar la referencia a posibles “requerimientos físicos y condiciones especiales” en las ofertas de empleo. Algunos lectores señalaban que podía llevar a promover ofertas discriminatorias.
-Después de varios años de espera, por fin se ha formulado acusación fiscal para los militares que violaron a decenas de campesinas en las bases antisubversivas de Manta y Vilca.
-La Municipalidad de Lima empadronará a taxistas, mototaxistas, conductores y cobradores de combi, para formalizar dichos servicios. Esperemos que se incluyan también todas las líneas de combis como la 5C que circulan autorizadas solamente por el Municipio de Huarochirí, vulnerando todas las normas existentes.
El aporte (sobre la RP 249):
Creo que lo más chocante de la actitud de Mariátegui es la mezquindad con que juzga a quienes –como Hilaria Supa y tantos otros peruanos—han podido labrarse una vida a costa de su propio esfuerzo, y sin contar con apoyo del Perú oficial. Las críticas debían ir dirigidas hacia quienes niegan a la mayoría de los peruanos el acceso a la educación, al agua potable, a la salud integral, etc. En lugar de ello, se suma la injuria al agravio al llamarlos ignorantes, sucios y enfermos (Un psicólogo).
Es evidente que no se necesita estudiar en una universidad para tener criterio de vida, pero me preocupa que no sepamos como sociedad canalizar los méritos de quienes venden lapiceros y tienen capacidad de análisis, e incluso, de solución de las problemáticas nacionales. No me imagino un país gobernado por vendedores ambulantes, trabajadores de hogares, choferes de combis; pero sí un país gobernado por verdaderos líderes, aun cuando hayan salido de esas canteras (un abogado experto en temas laborales).
Detrás de la supuesta intención de Aldo Mariátegui de mejorar la calidad del Congreso está la de hacer de lado la voz de una parte de la población peruana (un abogado tributarista).
Considero indignante lo que Aldo Mariátegui propone. Los títulos universitarios no son más que documentos, papeles cuya tramitación se ahoga muchas veces en una burocracia diabólica. Tener un título universitario no puede ser un requisito obligatorio para quien quiere servir al Perú. Si la señora Hilaria Supa forma parte del Congreso no es por ser mujer, o por tener los ojos de color negro, o por llamarse Hilaria. Ella es congresista porque así lo han querido miles de personas que le dieron su voto. Un día Hilaria Supa decidió libremente que deseaba contribuir al bien de su país desde el Congreso. Igual mérito tienen los que trabajan en las calles de las ciudades, en la selva o en la montaña, en condiciones muy duras, para llevar comida a sus familias. Todas las personas de bien que desean tener un Perú fuerte se levantan cada mañana para manejar un taxi o un ómnibus, para hacer un mueble, para pintar las paredes de una casa, para dar electricidad a un edificio, para vender dulces o para ser maestros.
El Congreso existe para representar a todos los habitantes del Perú, que son mujeres, hombres, niños y niñas. La función del Congreso es levantar al país, sin excluir a nadie porque el país es de todos los peruanos y las peruanas. Hay millones de personas que no salen en televisión, ni escriben en los periódicos, ni juegan al fútbol, ni actúan en el cine. Esos millones de personas no son famosas pero son los verdaderos dueños del Perú. Han heredado la historia mágica de los Incas y ahora viven la historia real de sus propias vidas. Con ilusión, con amor, con esfuerzo, a veces con dolor. Pero siempre sintiendo que el Perú es una bendición. (Jorge Zani, abogado y policía español).
RESPUESTA DE HILARIA SUPA EN EL CONGRESO
(Traducción al castellano)
Allin P’unchay kachun presidente, allin p’unchay kachun liu Perú Suyunpaq; anchaynan chay Congreso Ukhupi, chaynataqmi qelqaqkunapas rimaqkunapas; manayá cuentata qokunkucho, imaynas Perú suyu; imaynas culturanchis, imaynas rimayninchis…
[Tenga un buen día Presidente, asimismo un saludo el día de hoy para todo el Perú. Así es el maltrato que sufrimos en el interior de este Congreso y también así somos estigmatizados en los medios de comunicación. Esto obedece a que no saben cómo esta conformado el Perú, no se dan cuenta que somos un país multicultural, ignoran que somos un país multilingüe...]
Presidente, ñoqaqa rimani runasimitan, manan allqosimitachu rimani Presidente; maypachansi hoq gringo rimanman chay ukhupi, chaytaqa t’aqllayukunkumanyá; pero ñoqaqa representani hoq cultura, sumaq culturatata, sumaq yachayta ñoqaqa representani Presidente. Chayrayku ñoqa reqsisqa kani internacional, manaraq Congresuman chayamushiaspa, defendine derechos humanos llaqtaymanta, chayrayku ñoqaqa preparakuni, Presidente…
[Presidente, yo hablo quechua. No hablo lenguaje de perros, Presidente[1]. Estoy segura que si un gringo viene a hablar en este recinto, sí lo aplaudirían a pesar que mastique el castellano. Es verdad represento a una cultura, a una exquisita, noble, generosa y sabia cultura represento, Presidente. Por ese motivo soy reconocida internacionalmente; también por ser defensora de los derechos humanos de mi pueblo desde mucho tiempo antes de llegar al Congreso, tarea en la que me he preparado Presidente...]
Chayraykun gobierno escuelakunapi allinta yachachinanku historiankumanta pacha wawakunataqa, mana ñoqaqa hayk’aqpas escuelan haykuranichu, pero ñoqaqa allintan qelqayta yachani, allintataqmi ñawiriyta yachani, chayrakun ñoqaqa nini yachachunku runa simi rimayta, llaqtawan allinta rimananunankupaq, allinta paykunapas chay ukhupi entiendinankupaq, wiraqocha Presidente…
[Mi realidad me obliga pedir que el gobierno que se preocupe de prodigar una educación escolar desde niños sobre nuestra historia, pues la que les habla no tuvo la oportunidad de ser estudiante escolar, sin embargo soy autodidacta ya que he aprendido a leer y escribir en castellano, por eso también soy de la opinión que al igual que yo ustedes también deberían darse la posibilidad de aprender a leer y escribir en quechua y no seguir divorciados con el pueblo y para que en el interior de este lugar nos podamos entender, señor Presidente...]
Presidente, para los que no entienden, para los que no saben el idioma: Yo represento al nivel del país, soy quechua, hermanos, hermanas. Nunca he dejado mi originalidad, soy orgullosa de representar a aquellas mujeres que siempre el Estado, gobiernos pasados o presentes han olvidado. Soy la imagen, me he preparado para defender los derechos de mi pueblo porque siempre han sido atropelladas y siguen siendo atropelladas. Y a mí me indigna, rechazo rotundamente que se hayan atrevido a invadir mi privacidad y también de la privacidad de todos los congresistas, podría ser. Eso es indignante, Presidente.
Y no tengo miedo y no me voy agachar ante nadie, soy orgullosa de ser de donde vengo. Y siempre voy a demostrar las capacidades que tengo. Nunca he entrado a la escuela porque nunca he tenido oportunidad, así como las mujeres del país. Pero soy orgullosa de haberme esforzado para poder defender a todas las mujeres y niñas y niños que no han entrado a la escuela, que no hay una calidad de educación. Pero soy eso y nunca me van hacer agachar. ¡Jamás! Porque defiendo todos los derechos que debería ser acá en el Perú. Acá en este Estado que tiene todas las culturas que tenemos. Soy quechua.
Desde este momento, Presidente, todos mis discursos van a ser quechua y no van a ser en castellano.
Muchísimas gracias.
La frase W:
Si apareciera una vacuna contra el virus de la indiferencia,
muchas enfermedades quedarían curadas en el Perú.
[1] Hilaria Supa aquí hace un juego de palabras imposible de traducir entre runasimi, es decir quechua, literalmente “idioma de personas”, y allqosimi, “idioma de perros” (nota de W. Ardito).




