LOS HUARANGOS NO VOTAN

1. Como Asegurar a Ica de Las Inundaciones

Fuente: http://huarangoica.iespana.es/huarangoica

 

La ciudad y el Valle de Ica no están aseguradas contra las inundaciones y aluviones y la dramática experiencia del año 1998 se volverá a repetir sin duda alguna, como un ciclo normal de la naturaleza.  Lamentablemente no se ha aprendido nada de las experiencias pasadas, los diagnósticos y soluciones propuestos adolecen de graves limitantes, y además se carece de fondos para ejecutarlos.

Este es un sombrío panorama, porque éste es el principal problema de Ica, y no se le da prioridad en los planes y programas estratégicos de desarrollo. Sólo hay preocupación y pánico, tanto de autoridades como de la colectividad, cuando comienza a llover.

1.- Una catástrofe natural que refleja una catástrofe social.

Desde tiempos inmemoriales, la naturaleza ha determinado que el valle de Ica se inunde con aguas de “yapana” o corrientes de barro, en los meses de verano. Un proceso natural y muy particular de esta parte del Perú. Y no necesariamente vinculado al evento del Fenómeno de El Niño. Como el légamo del Nilo, aquí también el agua han sido el beneficio y sustento de la agricultura y de la vida.

Sin embargo, en la actualidad Ica es una zona de alto riesgo de inundaciones. ¿Porqué ocurre esto? No es cosa de echarle la culpa a las “defensas ribereñas”. Las catástrofes naturales como las inundaciones son consecuencia del deterioro ambiental y socioeconómico; que en Ica adquiere caracteres de catástrofe social.

Aunque resulte duro decirlo: son las condiciones de improvisación, precariedad, corrupción y desidia las verdaderas causas del problema. Porque en pleno siglo XXI, existen los conocimientos y las técnicas más eficaces y económicas para resolver estos problemas, e Ica puede ser asegurada contra riesgos naturales, como es común en países más desarrollados. Entonces, ¿Un enfoque distinto?. Claro que sí.

2.- Se necesita conocer el río Ica y su cuenca.

            En Ica el conocimiento acerca del funcionamiento de la naturaleza y del medio ambiente es muy escaso y atrasado, pues los estudios que disponemos tienen más de 30 años. No se invierte en conocimiento, las obras se improvisan y se persiste en el error.

            El Río Ica trae cada vez menos agua “de avenidas”; ahora trae la mitad del caudal medido en promedio respecto a 30 años atrás. Pero estos caudales están cada vez más concentrados, son caudales más violentos y destructivos. En los últimos 80 años, los caudales instantáneos máximos o “picos” medidos corresponden a 1998, 1986, 1983 y 1975, en ese orden. Y estos son los caudales que causan las inundaciones. Basta que ocurra una fuerte lluvia de pocas horas, para que se produzca una catástrofe.

            ¿Porqué ocurre esto? Es consecuencia directa de la deforestación de la cuenca y muy en especial de las quebradas que canalizan los huaycos o corrientes de barro, como Tortolitas, La Yesera, La Mina, Cansas, Cordero, Yaurilla y Yauca de Cocharcas. Los terrenos en los cerros han perdido la vegetación natural y por consiguiente la capacidad de retener y filtrar flujos de agua cuando llueve. Entonces se originan –cada vez con mayor intensidad -, los huaycos o corrientes de barro. Son estas corrientes de barro las que están cargando el río en forma adicional en “picos” instantáneos, provocando los constantes desbordes.

Esto afecta, en último término, a Ica entera; como ocurrió en 1998, cuando el caudal de la quebrada de Cansas que bajó por Chanchajalla (3 millones de m3 de barro y piedras) interrumpió el río Ica en Los Patos, 3 kilómetros aguas arriba de la ciudad, y provocó su desborde sobre la ciudad. Entonces, no podemos resolver el problema aquí en el tramo urbano, con un río estrangulado por asentamientos humanos y con los muros de defensa ribereña colapsados.

3.- ¿Es falta de dinero o de tiempo?

            El tema de la “defensa ribereña” es una sangría eterna de recursos al Estado y alimenta una frondosa burocracia y apetecibles contratos de obras, muchas veces ejecutados sin supervisión en “períodos de emergencia”. ¿Cuánto ha gastado el Estado en Ica desde el primer encauzamiento del río hace 70 años? Desde 1932, el río Ica ha sobrepasado sus defensas ribereñas en 15 oportunidades, y cada vez el daño es mayor. Todo está documentado en la prensa escrita de Ica, en los últimos 80 años. Un tema para investigación necesario de hacer y que seguramente llegaría a lo increíble, porque serían cientos de millones de dólares, a precio actual.

Asimismo, mientras el Estado ha gastado ingentes recursos en el Valle y en el tramo urbano, ha descuidado la cuenca y las quebradas que alimentan el río, abandonadas al pastoreo errante de chivateros y la deforestación. ¿Es viable continuar con este enfoque, que no resuelve el problema? Tiempo y dinero es lo que más ha sobrado en Ica.

4.- El problema de los desbordes del río.

Los desbordes del río y los huaycos de las quebradas afectan cada vez a más personas y sus medios de producción. ¿Porqué ocurre esto? Porque en Ica, como en muchos lugares del Perú, los más pobres siempre se asientan en los lugares más riesgosos. Invaden y ocupan precariamente los terrenos eriazos, los que no tienen valor.

En los últimos 35 años, se han asentado no menos de 50.000 pobladores en las márgenes izquierda y derecha del río Ica, que son los antiguos lechos por donde desfogaban las crecidas. El río Ica está estrangulado, puede contener un caudal muy reducido (250 a 300 m3/segundo) y además fluye a mayor altura que los terrenos ribereños y el centro de la ciudad. El riesgo de inundación es constante.

Esto ocurre porque el río Ica no fluye por su cauce natural. El cauce natural del río corre pegado a los cerros de arena, desde el Cerro Prieto hasta Tajahuana, al oeste del valle. El río Ica también tuvo otro cauce, por la pampa de Guadalupe y Villacurí hasta desembocar en Paracas. Las dunas de arena en la zona de El Olivo han interrumpido este cauce, sin embargo en 1968 se diseñó una derivación de aguas excedentes y una gran poza de acumulación en Villacurí; una obra completamente factible que nadie tiene voluntad de ejecutar.

5.- El gran problema de los huaycos.

Por su parte, a pesar de la presencia de huaycos y de la periódica aparición de nuevos cauces de escurrimiento, se han asentado 80.000 pobladores en el cono aluvial de la Quebrada de Cansas (Parcona y La Tinguiña) y en el poblado de San José de los Molinos. El resultado: Los Molinos ha sido destruido 18 veces por los huaycos en 100 años, y La Tinguiña / Parcona en 1972, 1983 y 1998. Sin embargo, el tráfico de lotes y la ocupación precaria continúa a vista y paciencia de las instituciones como municipios y Defensa Civil. Incrementando la población en riesgo, los daños recurrentes y la pobreza.

Los huaycos en Ica son gigantescos y poseen una fuerza y caudal superior al río mismo. Además, no son flujos de agua limpia: son corrientes de barro espesas, sobre las cuales arrastran rocas de hasta 40 toneladas de peso. ¿Cómo controla estos terribles eventos la naturaleza? Al término de las quebradas existen los conos aluviales o “pedregales”, inmensas pampas inclinadas y cubiertas de rocas, donde los huaycos se disipan en cientos de cauces, formando un abanico.

Estos conos o abanicos aluviales han estado cubiertos de vegetación: el huarangal, el bosque nativo de Ica que crecía aprovechando las corrientes de barro. Cuando el hombre taló el huarangal y extendió la crianza errante de caprinos, se rompió el equilibrio natural que permitía la defensa eficaz y económica del valle.

Los terrenos en los conos y abanicos aluviales no deben ser habitados, y las corrientes de barro no deben ser encauzadas hacia el río Ica, porque lo desbordan. Estos terrenos deben servir para disipar los huaycos sobre amplias extensiones, construyendo enrocados escalonados, pozas de decantación y acumulación de aguas y la forestación asociada con especies nativas y de rápido crecimiento. Es decir, restituir el equilibrio natural una vez existente entre precipitaciones y cubierta vegetal.

Este no es un trabajo momentáneo, porque se debe mantener una protección y vigilancia constante, a medida que crecen las plantas, (y paradójicamente contra la misma población empobrecida que se busca proteger). Estas plantas no se pueden cortar, ya que serán la única defensa y protección eficaz y sustentable contra los huaycos. Serán el seguro contra inundaciones en Ica.

6.- Hacia el manejo de la cuenca del Río Ica.

            Ciertamente, el Estado peruano no está en condiciones de asumir las inversiones planteadas como solución a la problemática de las inundaciones en Ica por el INADE y el Proyecto Especial Tambo Ccaracocha, a un costo de $ 54 millones en el año 2000, y cuya formulación adolece de diversas deficiencias que no es del caso tratar en este artículo.

            Pensamos que se deben reformular el enfoque y las opciones: El Valle de Ica es apenas un 4% del territorio de la cuenca y por lo tanto, la solución no está aquí abajo; está allá arriba, en el 96% restante del territorio, en los cientos de quebradas y cauces que alimentan al río. Debemos devolver a la naturaleza la misión de proteger la cuenca del río y la seguridad del valle.

Este es un trabajo de perseverancia y participación. Las quebradas y conos aluviales deben ser declaradas como Zonas de Protección Ambiental, por parte del Gobierno Regional, con carácter de intangibles. El Ministerio de Agricultura y/o el Proyecto Tambo Ccaracocha pueden ejecutar eficientemente y a bajo costo cientos de enormes enrocados (como los existentes en la Quebrada de Cansas), para lo cual existe el material rocoso en el lugar y la maquinaria pesada. Estos enrocados escalonados servirán para acumular aguas de lluvia en las pozas de decantación, y disponer de una fuente de riego económica para las plantaciones forestales. Los programas de empleo del Gobierno bien pueden contribuir con mano de obra a este efecto.

Posteriormente, las obras y plantaciones deben ser entregadas en concesión con fines de reforestación a particulares u organizaciones no gubernamentales que se interesen por asumir su manejo y cuidado a largo plazo, 20 a 40 años como mínimo. Con la supervisión de INRENA y de la sociedad civil, a objeto de asegurar su conservación. 

7.- Voluntad política para resolver el problema.

            Las inundaciones y aluviones son el principal problema de Ica, y de su solución depende la viabilidad del desarrollo de la ciudad, del valle y de la Región. Pero la decisión final es, como señalamos, de voluntad política.

            Ahora bien, la gestión y manejo de la cuenca del Río Ica aquí descrito vale mucho menos, no beneficia a contratistas y proveedores, no es visible a la prensa y los huarangos no votan. ¿Será asumido por quienes gobiernan en este momento? ¿Está presente en los planes estratégicos de desarrollo regional, con la prioridad e importancia que requiere? ¿Se está pensando en una solución definitiva al problema, ante la falta de desarrollo y las dramáticas carencias sociales del país? ¿Se está pensando en el bien común, que es la base del quehacer del Estado moderno? Ciertamente que no.


Equipo Huarango – Ica
Alejandro Pavez Wellmann, Geógrafo.
Félix Quinteros Ferreyra, conservacionista de flora y fauna.

Montt@aemail4u.com
huarangoica@iespana.es

15/03/2009 07:56 Autor: peruinsolito. Enlace permanente.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Powered by Blogia

Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras; Emprendedor ven a Iniciador Aragón.