SOBRE CHOLÓMETROS Y CHOLEDADES

Reflexiones Peruanas Nº 230

 

Wilfredo Ardito Vega

 

Parque de la Exposición, domingo por la tarde.  Un grupo de sikuris danza y toca sus zampoñas. Cuando terminan, la multitud aplaude y en medio del entusiasmo, un niño grita:

 

-¡Vivan los cholos!

 

La gente se ríe, los músicos se sorprenden y la mamá del niño le advierte que no debe decir eso.

 

Para él, cholo quería decir simplemente una persona de rasgos andinos como los músicos y a su edad no sabía que esta palabra puede tener muchos otros significados.  En realidad, precisarlos es algo complicado, porque palabras como pituco, blancón, moreno o gringo se pueden usar para personas muy distintas (a mí hasta gringo me han llamado unos indígenas mexicanos en Yucatán). 

 

La acepción más inocua implica identificar cholo con peruano. Ese sentido tiene esta palabra ahora que la Municipalidad de Piura ha establecido el Cholonoel, que vestido como chalán viaja en una carreta jalada por un burrito (véase: http://www.andina.com.pe/Espanol/Noticia.aspx?Id=UmbsIWDtJpA=).

 

También aparece este significado en las expresiones Chollywood (para referirse a los actores nacionales) y cholonautas (internautas peruanos) o en www.choledadprivada.com, donde Oscar Montezuma y José Luis Gargurevich se dedican a comentar sobre choledades, es decir problemas existenciales de los peruanos.   

 

Otras veces, cholo alude a alguien de rasgos físicos andinos, con una carga más humorística que ofensiva, como los taxicholos de Sicuani o Juliaca o el cholomático, el empleado bancario que, en algunas ciudades de la sierra, hasta hace unos años atendía en una cabina retiros nocturnos. 

 

Sin embargo, lo más frecuente es aludir a estos rasgos de manera ofensiva, atribuyéndoles ingenuidad ("lo quieren hacer cholito"), incompetencia ("cholo tenía que ser") o ignorancia ("cholo bruto"). De allí el carácter despectivo de las expresiones cholería o cholerío. 

 

A este sentido ofensivo alude Jorge Bruce cuando titula su libro "Nos habíamos choleado tanto". Cholear quiere decir humillar, algo así como denigrar, una palabra que el propio Bruce explica que quiere decir "tratar como negro". "En el Perú, todos somos el cholo de alguien", precisa, para describir las cadenas de discriminación entre peruanos.

 

De otro lado, conozco varias personas, normalmente mayores que yo, que usan cholo para enfatizar, como una especie de che rioplatense. Sin embargo, el término permite, de esa manera encubierta y ambigua que tanto gusta a algunos peruanos, mostrar superioridad o burlarse del otro. "¡Te voy a decir por qué pasa esto, cholito!", dice un profesor universitario a un colega. "¡No te pases, chola!", reclama una secretaria.  

 

Entre limeños jóvenes, de clase media y/o alta, la expresión "¡Qué cholo!" se refiere a algún comportamiento típico de los sectores populares y emergentes, desde la vestimenta hasta el lenguaje. Inclusive se elaboran cholómetros, donde uno puede medir qué tan cholo es, si llama "amigo" a un desconocido, si se lleva los jabones del hotel, si se llama Leidy o Jonathan, o si dice padrino al padrino y mamita a la mamá. 

 

Los cholómetros se actualizan, incluyendo a quienes ostentan sus MP3, IPODs o televisores de plasma, lo cual, en el fondo, describe los cambios en la distribución del dinero en el Perú. Inclusive, en mi profesión se ha establecido un cholómetro legal, que donde se condenan actitudes como pasear enternado por Las Begonias a mediodía llevando bajo el brazo el diario Gestión o el acto de litigar, una actividad que para algunos futuros abogados es "para cholos".

 

Muchas personas señalan que al criticar los comportamientos cholos no aluden a los rasgos físicos:

 

-Por ejemplo –me dice una amiga de la universidad -. eso es una actitud chola.

 

Es sábado por la noche y dos jóvenes trabajadoras del hogar que comenzaban su descanso dominical, paradas en medio de la pista, habían detenido varios taxis y bloqueaban ambos carriles. Sin embargo, dudo que si hubieran sido dos señoras blancas, mi amiga habría pensado que estaba ante una actitud chola, sino simplemente un caso de irresponsabilidad.   

 

"Hay ONGs de cholos y ONGs de blancos", me decía una abogada hace muchos años. "Mis problemas son porque ésta es una ONG de cholos". Ella se refería a prácticas institucionales como las dificultades para aparecer en público o el énfasis en la jerarquía en las relaciones personales…, pero era mucho más blanca que todos sus colegas, incluyendo este servidor.

 

Finalmente, cada vez más se escucha cholo de manera reivindicativa… por parte de personas que se sienten cholas:  En Vitarte o San Juan de Lurigancho he escuchado frases como: "Los cholos somos los que más trabajamos" o  "El Perú avanza gracias a los cholos". 

 

La mayoría de mis familiares y amigos se abstiene de usar cholo en cualquiera de sus sentidos, pero en un país como el Perú, donde el lenguaje evoluciona rápidamente y términos como faenón o hacer clic se incorporan en horas al habla coloquial, el uso de cholo podría continuar evolucionando. 

 

Quizás en el futuro, nos veremos todos los peruanos como cholos o dejaremos de cholearnos. Quizás, cuando alguien grite "¡Vivan los cholos!", todos los presentes, independientemente de sus rasgos físicos, simplemente contesten "¡Viva!".

 

 

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Además

 

-Luego de cuatro años, fueron por fin absueltos más de setenta campesinos de Espinar (Cusco), acusados de haber atentado contra las instalaciones de la empresa minera Tintaya.

 

-Las expresiones de Alan García señalando que los verdaderos peruanos son los de raza cobriza han sido ampliamente condenadas y demuestran una extraña percepción sobre quiénes son los peruanos verdaderos.

 

-Durante muchos años asociado a prácticas discriminatorias, el centro de entretenimiento Larcomar ha cumplido con colocar el letrero contra la discriminación que dispone la Ordenanza 294 de la Municipalidad de Miraflores.

 

-Mientras los vecinos de San Borja rechazan la venta del Ministerio de Defensa para construir viviendas, en Loreto, los indígenas matsés se han opuesto a una empresa petrolera que ni siquiera se preocupó por hablar con ellos en su idioma. En ambos casos, los intereses privados pretenden imponerse sobre el derecho a la tranquilidad de las personas.

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El aporte (sobre la RP 229):


A mí me molesta mucho que por esas payasadas de algunos "amiguitos defensores" se gasta mucho dinero: los proveedores de servicios hacen su agosto cuando una de estas organizaciones los contrata y elevan sus costos hasta el triple. Sin contar que existen proyectos por los que reciben cientos de miles de dólares y ponen a trabajar voluntarios, cuando con tanto dinero podrían hacer una alianza con el Estado y reparar económicamente a las victimas de la violencia política. Pero creo que para algunos "amiguitos defensores" es más importante "reparar" su billetera cada fin de mes con esos dólares imperialistas y fascistas (Un estudiante universitario).

 

La Octava Tentación es creer que los Derechos Humanos sólo se deben defender cuando hay una financiera extranjera aportando dinero a la ONG defensora (Un periodista español).

 

Buenos puntos, que también son válidos para el tema ambiental y el de las industrias extractivas (el director de una ONG ambientalista).

 

Lamentablemente, en tu artículo veo reflejado el mal funcionamiento de varias oficinas regionales de la Defensoría del Pueblo  (un antropólogo).

 

No es un tema de tentaciones personales, sino de opciones políticas de algunas instituciones, que anteponen su conveniencia a los principios (el director de una ONG de Derechos Humanos).

 

Me atrevo a añadir algunas tensiones que están presentes también en el trabajo de Derechos Humanos:

 

El etnocentrismo vs. el diálogo intercultural:  por el etnocentrismo la mirada sobre los Derechos Humanos se da de manera exclusiva desde la propia cultura, mientras quedamos indiferentes a otras violaciones de derechos.  Por ejemplo, nos escandalizamos frente a los castigos físicos que se practican en ciertas culturas, pero quedamos impasibles frente al  sistema carcelario y otras violencias institucionalizadas.

 

El localismo (o parroquialismo) vs. la mirada global. Esto es, concentrar la mirada solo en lo que hacemos o en micro-problemas sin ver la dimension global, estructural, historica o mundial de muchos problemas, como tambien de muchas luchas y soluciones.

 

El viejo colonialismo y el nuevo que producen las transnacionales y las politicas neoliberales hace que los países del Sur siempre nos parezcamos. Ahora que estoy en Asia veo que urge un diálogo Sur-Sur "con perspectiva emancipadora", como diría Boaventura de Sousa Santos. A pesar de la distancia y las diferencias cuánto se parecen nuestros problemas de acceso a la justicia, la existencia de sistemas de derecho consuetudinario no suficientemente reconocidos, una cultura jurídica popular de solucionar los problemas en vez de pensar solo en respuestas punitivas, etc.

 

El oportunismo vs. la convicción. Esto es, sumarse a una campaña solo porque está de moda y genera beneficios, siendo indiferente a los mismos problemas cuando el tema "no paga".

 

La tematización o cosificación de los Derechos Humanos vs. los Derechos Humanos como una "perspectiva". Esto es, el ver los DDHH solo como un tema o un asunto puntual en el cual trabajamos o del cual se ocupan algunos activistas y no verlos como una perspectiva de vida. Los DDHH como una perspectiva significa  que tanto para el análisis como para la acción partimos de valorar la "igual dignidad de los pueblos, grupos y personas" como una herramienta crítica de políticas, leyes, programas, actitudes, y como un horizonte para las mismas (hacia donde proyectar o encaminar tales políticas, leyes, practicas, etc.). Ello permite que respecto de tales políticas, leyes, programas o actitudes nos podamos preguntar: ¿ayudan para lograr la dignidad de los pueblos, las personas, los grupos, desde su propia mirada cultural?, ¿esas políticas promueven  la autonomía y valoración de pueblos, grupos, personas, o mas bien la subordinación, invisibilización o dependencia?...

 

Los DH como perspectiva constituyen una herramienta para valorar sistemas epistemológicos, axiológicos y políticos, y por lo tanto iluminan nuestra manera de pensar y conocer, nuestras actitudes y las prácticas políticas, tanto macro como micro, y nos permiten encaminarlas hacia lo que valora a los pueblos y personas.

 

Creo que las tentaciones podrían seguir, y es bueno advertirlas para tratar de superarlas.  Sin embargo, sería muy interesante que trataras también, y con la agudeza que te caracteriza, cuáles son los "incentivos", motivaciones o beneficios que tienen las personas defensoras de derechos humanos y por qué otras pueden encontrar motivos afines para incorporar la perspectiva de los Derechos Humanos en su vida, así como "buenas practicas" para incorporar la perspectiva de los DDHH en distintos campos.

 

Un abrazo desde Timor (Raquel Yrigoyen Fajardo)

 

La frase W:

 

Si todo lo que se gasta en adornos navideños en el Perú se donara a los más necesitados, se podría tener cierto ambiente navideño.  Abstenerse de dar regalos a quienes no los necesitan, sería otro paso en esta dirección.

15/12/2008 07:10 Autor: peruinsolito. Enlace permanente.

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