"LOS CINCO"

Cuba sufrió desde siempre infiltraciones, ataques y sabotajes organizados desde Miami. Éstos provocaron cerca de 3.400 muertos (el equivalente a la cantidad de víctimas estadounidenses del 11 de septiembre de 2001), más de 2.000 heridos e hicieron daños incalculables a la economía.

Cuando a principios de lo 90 se hunde y luego desaparece la Unión Soviética, al exilio radical le crecen las alas. Durante los Congresos de 1992 y 1993, la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) establece una estructura clandestina, que pronto dispone de un helicóptero, diez aviones ligeros no tripulados, siete embarcaciones y explosivos para llevar adelante atentados en Cuba. En América Central, Luis Posada Carriles sirbe de relevo.

La Habana sigue atentamente el curso de los acontecimientos. Y dispone de información muy precisa. Entre sus numerosos agentes regularmente infiltrados en los grupos anticastristas violentos, cinco se distinguen por la calidad de la información que consiguen y transmiten: Gerardo Hernández, Ramón Lebañino, René González, Fernando González y Antonio Guerrero. 

Atentados en La Habana. En 1997, una serie de bombas explotan en los hoteles de La Habana. Objetivo: atentar contra el turismo, actividad económica muy importante para la isla. Paradójicamente, en este período de violencia extrema mejoran las relacioens entre Cuba y Estados Unidos. El 6 de mayo de 1998, por intermedio del escritor Gabriel garcía Márquez, Fidel castro le hace llegar un mensaje al presidente William Clinton. El 16 y 17 de junio, este último envía dos altos responsables del Federal Bureau of Investigation (FBI) a Cuba. Allí, reciben un informe exhaustivo y preciso sobre los socios de esas operaciones que residen en suelo estadounidense, sobre todo en Miami.

Un juicio parcial. La información se filtra. La extrema derecha cubana y algunos integrantes de las oficinas del FBI en Miami -empezando por su líder, el inspector Héctor Pesquera- enseguida empiezan la contraofensiva. El 12 de septiembre, el FBI procede al arresto de los cinco cubanos. Diecisiete meses de aislamiento total impiden el contacto de los acusados con sus abogados. El clima hostil que alimentan los sectores anticastristas y los medios locales en ningún caso pueden permitir un juicio imparcial en Miami. La honorable jueza Joan A. Lenart rechaza el cambio de jusridicción. Todo sigue como una caricatura, una parodia-

Los dos principales cargos reposan sobre la acusación de 'conspiración': un acuerdo ilegal establecido entre dos o mas personas para cometer un delito (de "espionake" en este caso). No es necesario que el delito sea cometido. Al informe de la defensa se le recortan piezas fundamentales, clasificadas como top secret, según las disposiciones de la ley d eprocedimiento de la informaciónclasificada (en inglés, CIPA).

Muchos militares estadounidenses de muy alto ragno atestiguan en favor de los acusados. Están en contacto permamente con el gobierno cubano a causa de la base de Guantánamo y no tienen ninguna afinidad con la mafia de Florida ni sus cómplices del FBI. Entre ellos el ex director de la Defense Intelligence Agency (los servicios secretos del Pentágono), el general James Clapper, confirma que los acusados no llevaron a cabo actividades relacionadas con el espionaje. Efectivamente, no hay ninguna prueba ni testimonio que demuestre que "los Cinco" obtuvieron o buscaron informción que pudiera "perjudicar a Estados Unidos". Por el delito de infiltrarse en redes responsables de actos criminales llega un veredicto en diciembre de 2001: una pena de quince años de prisión (René González), una de diecinueve años (Fernando González), tres condenas a cadena perpetua (Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Gerardo hernández) *

El 9 de agosto de 2005, tres jueces de la Corte de Apelaciones de Atlanta declararon la nulidad de este juicio. Contra toda costumbre, su decisión fue anulada por la Corte Plenaria de Atlanta el 11 de Agosto de 2006. Una nueva audiencia de apelación tuvo lugar el 9 de agosto último ante el décimoprimer Circuito de la Corte Suprema de Atlanta. Los tres magistrados nombrados no tienen ninguna limitación en el plazo para dar su veredicto.

Desde hace diez años Adriana Pérez, la esposa de gerardo Hernández, no puede obtener una visa de parte de las autoridades estadounidenses para visitar a su marido.

 

* Leonard Winglass, "Prisioneros ilegales de Estados Unidos", Le Monde Diplomatique, edición Cono Sur, febrero de 2006

FUENTE: Publicado en la edición peruana impresa de Le Monde Diplomatique, Nº 12 de abril de 2008.

 

 

 

 

 

07/04/2008 12:49 Autor: peruinsolito. Enlace permanente.

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