APRENDIENDO A VIVIR DE OTRA MANERA (III)

Ricardo Alvarado

Fuente: Ave Crítica

 

Crisis y perspectivas del movimiento peruano de derechos humanos (III)

A riesgo de adelantar algunas conclusiones de este ensayo, interrumpo la historia del movimiento peruano de derechos humanos para ocuparme de un acontecimiento coyuntural: la condena judicial de la cúpula de Sendero Luminoso, y las actitudes de las ONG de derechos humanos frente a ésta, actitudes que no dejarán de tener repercusiones en los tiempos venideros.  

 


En vísperas del juicio a la cúpula de Sendero Luminoso, la derrota política de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) frente a la ofensiva del Estado parecía segura. Ante una campaña sistemática de calumnias e insultos, bajo la amenaza del recorte de fondos -llamado "supervisión" por el gobierno aprista- de las donaciones extranjeras y sin mayor poder de convocatoria, la falta de reacciones visibles por parte de la CNDDHH hacía aparecer al movimiento peruano de derechos humanos como resignado a su suerte, esperando el golpe de gracia.  

 


Al contrario de lo que esperaban algunos, la salida de esta situación no provino de las ONG más poderosas -IDL y APRODEH- ni tampoco de una milagrosa intervención extranjera: el tiempo de respiro del que ahora goza la CNDDHH fue obra de un proceso judicial casi olvidado y llevado de manera solitaria por una pequeña ONG: el caso Lucanamarca, cuya defensa legal ha estado a cargo de la Comisión de Derechos Humanos, COMISEDH.  

 



Una masacre olvidada

Para entender como un solo proceso judicial ha podido dar alivio a todo un movimiento, hay que entender primero la dimensión histórica de los hechos. La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) atribuye a Sendero Luminoso (SL) el mayor número de víctimas mortales de la guerra sucia; paradójicamente, las masacres atribuidas a SL -en los casos llevados a juicio- son menos que las atribuidas a las fuerzas del Estado.  

 


Esto se debe, amén de las limitaciones del trabajo de la CVR, a que la guerra sucia, al ser un conflicto de baja intensidad, ha dejado muchos sucesos aún por investigar respecto del accionar criminal de SL en las zonas andinas y amazónicas. Por ello la importancia de demostrar que SL desarrolló una estrategia de dominación sobre la base del terror.  

 


La masacre de Lucanamarca es un hecho clave para comprender: 



 Como SL desarrolló una estrategia criminal de dominación en las zonas rurales de Ayacucho;
• Como todos los niveles de la organización de SL participaron en la planificación y ejecución de esta estrategia;
• Como el haber llevado a cabo acciones como la matanza de Lucanamarca convierte incontestablemente a SL en una organización terrorista, autora de graves crímenes contra la humanidad. 

 


ue Abimael Guzmán, alias "presidente Gonzalo" y la Dirección Central de SL habían planificado la matanza, estaba claro desde 1988, cuando se publicó la llamada "Entrevista del Siglo". En dicho publirreportaje, Guzmán se había jactado de ello, diciendo: "…nuestro problema era hacerles comprender que la cosa no era tan fácil; en algunas ocasiones, como en ésa, fue la propia Dirección Central la que planificó la acción y dispuso las cosas".  

 


¿A quién había que hacer comprender "que la cosa no era tan fácil"? A los campesinos de la zona de Huancasancos, que hartos de las exacciones y abusos senderistas, habían enfrentado a SL, dado muerte a varios de sus "cuadros" a principios de 1983. Fue contra ellos que se desató la furia senderista, que dejó un saldo de 69 campesinos muertos, entre ellos 23 niños y 14 mujeres.  

 


Lo que no estaba tan claro era quienes, dentro de los líderes de SL, conformaban la "Dirección Central" y cómo era la cadena de mando que vinculaba a dicha Dirección con los ejecutores directos de la masacre, dirigidos por el prófugo Hildebrando Pérez Huarancca. Pero la Sala Penal Nacional, encargada del proceso, sacó a la luz documentos secretos de SL, referidos al caso Lucanamarca, que permitieron reconstruir la cadena de mando.  

 


A inicios de 1983, en la ciudad de Lima, se desarrolló una reunión del Comité Central Ampliado de SL: la más larga de la historia de este grupo, según el propio Guzmán. A la reunión llegaron "cuadros" senderistas enviados por el "Comité Zonal Cangallo-Fajardo" que informaron directamente a Guzmán sobre las rebeliones campesinas en la zona de Huancasancos.  

 


De acuerdo con el testimonio de Oscar Ramírez, alias "camarada Feliciano" -quien integraba el Comité Central de SL y estaba presente en la reunión-, la "Dirección Central" estaba conformada por Abimael Guzmán, Elena Iparraguirre (alias "camarada Miriam") y la fallecida Augusta La Torre, (alias "camarada Norah"). Esta "troika" decidió realizar una expedición punitiva a Lucanamarca, planificándola de manera conjunta con los delegados del Comité Zonal Cangallo-Fajardo.  

 


El propio Guzmán corroboró esta versión en un documento secreto de SL, añadiendo detalles: "la Dirección Central tuvo que tomar medidas; estábamos reunidos el Comité Central Ampliado y éste dispuso concentrar fuerzas para responder y golpear, se concentró fuerzas en Cangallo y Fajardo y de allí se golpeó Lucanamarca". Estos detalles fueron a su vez confirmados por el testimonio de dos senderistas capturados por la Policía, que afirmaron que los jefes del "Comité Zonal Cangallo-Fajardo" reunieron a sus fuerzas y les transmitieron la orden de matar a los campesinos de Lucanamarca. Por tanto, el conjunto de documentos y testimonios demuestran que: 



• La Dirección Central de SL -Abimael Guzmán, Augusta La Torre y Elena Iparraguirre- planificó la masacre;
• Entre la Dirección Central y los ejecutores no hubo más intermediarios que los "cuadros" senderistas de Cangallo-Fajardo.  

 


Tomando en cuenta la gravedad de este crimen y otros más, la Sala Penal Nacional condenó a Guzmán e Iparraguirre a cadena perpetua, y al resto de la cúpula senderista a diferentes penas de prisión.  

 


La trampa del off-side

Como recordamos al inicio del artículo, antes de la sentencia del caso Lucanamarca la CNDDHH estaba prácticamente arrinconada, dado que los ataques del Estado y su prensa adicta -especialmente "La Razón", "Expreso" y "Correo"- habían puesto a sus integrantes en una actitud defensiva, con tímidas y esporádicas respuestas.  

 


Ya hemos hablado del escaso poder de convocatoria de la CNDDHH, que se vio evidenciado una vez más en un acto público realizado pocos días antes de la sentencia, por lo que las perspectivas no eran nada positivas. Pero el gobierno aprista cometió un error de cálculo: confundir la indiferencia de la población respecto de la suerte del movimiento de derechos humanos con una oposición activa. Y una vez que se ha hecho un mal diagnóstico, la política pasa a ser un juego de minorías activas.  

 


Dentro de ese juego, el gobierno se excedió en gestos que evidenciaron su ignorancia y torpeza, como las frases de Alan García acusando a quienes no "pusieron su sangre" durante lo peor de la guerra sucia, o la aparición pública del vicealmirante Luis Giampietri, uniformado como un Emilio Massera redivivo, defendiendo a sus hetairos -entiéndase "compañeros de armas"- acusados de cometer crímenes contra la humanidad y repitiendo hasta la náusea el pueril discurso que asocia la defensa de los derechos humanos al terrorismo.  

 


Una vez colocados los actores en el plano de la lucha contra el terrorismo, la sentencia de Lucanamarca podía invertir las situaciones, evidenciando la preocupación del movimiento peruano de derechos humanos en la atención a las víctimas de Sendero Luminoso, el abandono de estas víctimas por parte del Estado y, por ende, la hipocresía de la campaña contra la CNDDHH. En términos futbolísticos, el gobierno podía quedar en off-side. Y así sucedió.  

 


Una dramática conferencia de prensa convocada el 12 de octubre -24 horas antes de leerse la sentencia- en la cual estuvieron presentes los directivos de la CNDDHH y de COMISEDH, familiares de víctimas y sobrevivientes de la masacre, dejó estos puntos muy en claro, especialmente el desamparo de las víctimas por parte de un Estado que no tiene pudor alguno en llenarse la boca hablando de la lucha contra el terrorismo.   

 


Al día siguiente, un plantón público convocado por COMISEDH frente a la Base Naval del Callao fue la única manifestación ciudadana de repudio a Sendero Luminoso; el gobierno, cogido absolutamente por sorpresa, no reaccionó eficazmente. Los papeles se habían invertido: gracias a la terquedad de una pequeña ONG en judicializar una masacre casi olvidada, la CNDDHH había ganado un tiempo de respiro.  

 


Perspectivas inmediatas

Si bien el tiempo de respiro ganado con el fallo del caso Lucanamarca es importante para garantizar la supervivencia inmediata del movimiento peruano de derechos humanos, no debe confundirse con una victoria definitiva de la CNDDHH sobre el gobierno aprista. Por desgracia, no todos parecen entenderlo así: hay quienes están muy dispuestos a contribuir en cualquier evento en que haya cámaras y flashes, pero no en lo que implique un riesgo para sus personas.  

 


Y para no decir esto con medias tintas, me refiero expresamente a APRODEH y al IDL, que estuvieron presentes -y hasta robaron cámara- en la conferencia de prensa, pero a quienes no se vio ni remotamente en la manfestación frente a la Base Naval, a la que sólo acudieron los familiares de las víctimas, representantes de los lucanamarquinos residentes en Lima, integrantes de COMISEDH y miembros de la Sección Peruana de Amnistía Internacional.  

 


Para vergüenza de quienes fueran responsables, no estuvo la CNDDHH, ni otras ONG de derechos humanos, ni las organizaciones de víctimas del terrorismo fuera de Lucanamarca, ni la Defensoría del Pueblo, ni los colectivos ciudadanos… ni siquiera mis amigos de Ave Crítica estuvieron presentes. Y quien esto escribe no tiene rabo de paja, pues estuvo presente frente a la Base Naval.  

 


¿Será posible que, dentro de un colectivo de 66 organizaciones, sólo 2 (COMISEDH y AI) entiendan la gravedad de la situación? Incluso suponiendo que los miembros de las otras ONG de derechos humanos tuvieran "otras cosas que hacer" ¿habrá algo más importante que hacer acto de presencia en la sentencia contra Sendero Luminoso, aunque sólo fuese por motivos pragmáticos? Y por último: ¿esta ausencia no constituye acaso una grave afrenta a las víctimas?  

 


Sería terrible que la CNDDHH haga un mal uso de este tiempo de respiro. La crisis del movimiento peruano de derechos humanos no es coyuntural; se da por el agotamiento de un discurso y de un estilo de trabajo, combinados con la hostilidad de un gobierno cuyas máximas autoridades están seriamente implicadas en crímenes contra la humanidad. La campaña de destrucción lanzada contra la CNDDHH no se va a detener; buscará nuevas formas y métodos.  

 


Como acertadamente dijera un periodista ruso en 1942, cuando los nazis cercaban Stalingrado: "estamos arruinados, tenemos que aprender a vivir de otra manera". El entender como hemos vivido, para poder vivir de otra manera, es mi propósito. Y es a esos hombres y mujeres que trabajan abnegada y silenciosamente en la defensa de los derechos humanos, y a las víctimas a quienes ellos y ellas defienden, a quienes van dedicados los textos que conforman este ensayo.  

 


Lista informativa Ave Crítica:
http://groups.yahoo.com/group/ave-critica/

Blog Killinchadas:
http://killinchadas.blogspot.com/

 

16/10/2006 11:23 Autor: peruinsolito. Enlace permanente.

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