REFLEXIONES PERUANAS 110

Estimados amigos,
Después de la última crisis en Cajamarca, sería bueno comprender por qué suceden tensiones tan fuertes en tantos lugares del Perú.  Al final verán varias novedades, así como el testimonio de una amiga y lectora que grafica los problemas de comunicación existentes en el Perú. 
Saludos cordiales y una buena semana para todos,
Wilfredo    
Reflexiones Peruanas Nº 110
CON MOISÉS, HACIA URUBAMBA 
Wilfredo Ardito Vega  
-¿Puedo hacer subir más pasajeros? – me preguntó Moisés.
Acabábamos de salir del Cusco y nos dirigíamos hacia Urubamba, donde yo debía dar una charla sobre las reformas pendientes para la administración de justicia. 
-Si lo deseas –le respondí.    
-No van a molestar, porque irán en la maletera.
-Eso sí que no.  ¿No sabes que está prohibido llevar gente allí?
Moisés me miró con desconcierto, como quien invoca una norma incomprensible.  Yo le conté como, después de un horrible accidente en Villa El Salvador, se había decidido poner en práctica la prohibición de llevar pasajeros en la maletera, aunque estaba vigente desde hace varios años.  
-Eso será en Lima.  Acá todos los colectivos lo hacen.
-¿Y la policía?
-No dice nada.   Sobre todo viajan así los profesores, porque siempre llegan tarde a sus escuelas.
Una de las experiencias menos satisfactorias de viajar por el Perú, es la vigencia relativa de muchas disposiciones.    
En febrero pasado, en un concurrido día de playa en Huanchaco, sucesivas camionetas pasaban llevando pasajeros sobre la tolva (la mayoría niños), grupos de adolescentes caminaban por el malecón con botellas de cerveza y no había ningún salvavidas   para proteger a los bañistas.  
El mismo panorama se aprecia en Máncora o Zorritos, aunque quien llega a estos paraísos turísticos creerá, además, que se trata de paraísos fiscales: en hoteles, restaurantes o tiendas nadie parece saber qué es una boleta o una factura. A comienzos de este año, causo alarma que un grupo de turistas había sido asaltado en un lujoso hotel de Máncora.  Sin embargo, todos los días muchos establecimientos en dicho balneario evaden impuestos por un monto muy superior al mencionado robo... sin que nadie en SUNAT parezca querer darse cuenta.    
La pasividad del Estado permite que muchas personas o empresas abusen de su situación de predominio, perjudicando a transeúntes, pasajeros, trabajadores (de hecho, en casi todo el Perú hablar de derechos laborales es ciencia ficción) o a los campesinos, como sucede en el caso de las actividades mineras.   En estos últimos casos, las autoridades prefieren encogerse de hombros ante indignantes situaciones de injusticia. Tampoco les preocupa corregir prácticas imprudentes y esta es una de las causas del escandaloso número de muertes en accidentes de carreteras.  
Esta inercia de las autoridades permite también que muchos turistas sean objeto de abusos: “En el vuelo sobre las líneas de Nazca a cada pasajero le cobraban una cantidad distinta”, dice una cooperante francesa, “según le veían cara de ingenuo”.    Desde la Huaca del Sol hasta el Titicaca, existen relatos similares.  A veces, ser peruano es la causa del maltrato, al no poder usar los baños de la estación de Perú Rail en Ollantaytambo, no ser atendido en la casa de cambio de Písac o no poder ingresar a varios locales en Cusco y Arequipa.  
Sin un verdadero Estado de Derecho una actividad económica floreciente, sea el turismo, la minería o la agroexportación, puede generar caos, improvisación o atropellos hacia los más vulnerables.   En el Perú suele creerse que el desarrollo de una región llega automáticamente cuando circula más dinero, pero también es importante que exista decisión y compromiso de las autoridades por el respeto de las normas y de los derechos ciudadanos. 
Muchas veces, esto es difícil, porque las mismas autoridades son fuentes de arbitrariedad: llegando a Urubamba, me sorprendió que los semáforos no funcionaban.  Moisés me explicó que el alcalde había decidido desconectarlos porque habían sido instalados por otra gestión municipal.  
Curiosamente, cuando una autoridad asume su rol de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, llama la atención.  Un ejemplo de ello son las nuevas calles peatonales de Ayacucho.  En Chiclayo, hasta hace unas semanas, quien deseaba cruzar las pistas que rodean la plaza principal requería una buena dosis de audacia y encomendarse a algún santo para torear decenas de bulliciosos Ticos.   Ahora esta emocionante experiencia ha quedado atrás: se han instalado semáforos, los choferes esperan que los transeúntes crucen y el insistente claxon ha disminuido, porque ya no hay que apurar a los peatones.  
En muchas plazas del Perú (y todavía en muchos cruces de Chiclayo) sigue manteniéndose la misma emoción.   El año pasado, en la Plaza de Armas de Cajamarca, unos adolescentes ebrios daban una y otra vez vueltas en un vehículo... por encima de la vereda. Acaso eran hijos de funcionarios de Yanacocha, disfrutando de las sobreganancias.    Mientras los transeúntes se apartaban para salvar sus vidas, ningún policía apareció.   Dudo que los limeños, que se quejan tanto del desorden de su ciudad, hayan enfrentado alguna vez una experiencia similar.
Ojalá las autoridades regionales y locales que se elegirán en noviembre asuman con seriedad su rol de garantizar el bienestar de los ciudadanos.  No es para edificar grandes monumentos y fuentes faraónicas que son elegidos.  
 
Además...
-Nos solidarizamos con el padre Marco Arana y con la ONG Grufides, por su valiosa labor en defensa de los campesinos y el medio ambiente de Cajamarca a pesar de las continuas agresiones por parte de la empresa Yanacocha y casi toda la prensa.  Quienes deseen más sobre la vida de Marco Arana pueden revisar la RP 11, dedicada a su persona o la 58, sobre el rol de la Iglesia Católica en los conflictos sociales. 
-Continúa en el Poder Judicial el rechazo a reducir los elevados salarios de los magistrados.  Si se eliminara el llamado bono jurisdiccional, se conseguiría, además, facilitar el acceso a la justicia de muchas personas, ya que se financia con los cuestionados aranceles judiciales (RP 31). 
-Se ha decidido que mexicanos y centroamericanos requieran visa para venir al Perú, lo cual es lógico, porque sus países también se lo exigen a los peruanos.  Esperemos que el principio de reciprocidad se extienda hacia los países europeos, Estados Unidos y Canadá. 
-Siguen las denuncias hacia las agencias de empleo por la ilegal práctica de retener a las trabajadoras del hogar su DNI.
-La Escuela de Policía de Ucayali ha decidido reservar todos los años diez plazas a postulantes shipibos.  Hasta ahora, los policías de este departamento eran mestizos que desconocían el idioma y las costumbres shipibas (RP 105). A propósito, gracias a una frase en aymara que inserté en un artículo mío, conocí a Lidia Sihuacollo, integrante de DESCO, que me hace llegar el siguiente testimonio.  Siempre sobre el tema lingüístico, Hilaria Supa y María Sumire vienen realizando sus intervenciones parlamentarias en quechua y luego son traducidas al castellano, como se aprecia por el Diario de Debates.    

LA POSTA 

Testimonio de Lidia Sihuacollo   

Recuerdo hace muchos años, visitaba a mis abuelos en la comunidad de Cuyuraya (Huancané), cuando me pidieron que fuera a recoger fui a recoger agua de un pozo.   De repente, cerca de la casa vi a muchas personas entre hombres, mujeres y niños, con gallinas y ovejas.  Algunos estaban sentados, otros de pie...  Todos estaban haciendo cola en la puerta de la posta. Era ya casi mediodía y era extraña tanta aglomeración de gente.  Me dirigí rápido para averiguar qué pasaba. 
Grande fue mi sorpresa cuando vi un cartel que decía "HOY NO HAY ATENCIÓN" .  En un primer momento, no entendí por qué la gente seguía ahí.   Después, con gran tristeza,  me di cuenta que todos esos campesinos no sabían leer.  Entonces les expliqué que el sanitario, el único personal que el Ministerio de Salud disponía para más de siete comunidades campesinas, no atendería ese día.  Pasado un momento de vacilación, me invadió una tristeza aún mayor: ¡No entendían castellano!    Tuve que ir corriendo a avisar a mi madre para que pudiera explicarles la situación.  Cuando ella les contó lo que ocurría, todos se fueron agradecidos de que alguien les hubiera informado.
¡Imagínense como me sentí en un lugar donde casi nadie entendía castellano! Hoy puedo conversar con los campesinos, porque hablo aymara.  Fue debido a esa experiencia que decidí aprenderlo.  
Todas las Reflexiones Peruanas se encuentran en www.cemisa.com.pe/reflexionesperuanas, en la página web de APRODEH www.aprodeh.org.pe,  el informativo La Insignia www.lainsignia.org y la página web de Agencia Perú www.agenciaperu.com.     
NOTA DE MAXIMO KINAST: Si el Perú no es insólito, no existe nada sorprendente en este planeta. Wilfredo es muy valiente escribiendo como escribe. Para mi, una de las cosas mas sorpendentes del Perú, es que la entidad en que trabaja Wilfredo le permita escribir y denunciar libremente estas continuas violaciones a los Derechos Humanos de los más pobres del Perú.
04/09/2006 21:53 Autor: peruinsolito. Enlace permanente.

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