REAPARECE 'MASA PERÚ'

El Estado Peruano no debe reconocimiento alguno a una Iglesia genocida como lo es y ha sido la Iglesia Católica. 
  
Por José Maúrtua   
  
¿Se imagina usted, estimado lector, al pueblo Palestino reconociendo oficialmente al Pueblo de Israel, en su Constitución, como elemento importante en la formación histórica y cultural del Pueblo Palestino?  Está usted loco!, me dirían con justa razón  los palestinos. 
O acaso; ¿Podríamos imaginarnos al Estado y al pueblo Israelí reconociendo oficialmente al gobierno Nazi de Adolf Hitler como elemento fundamental para la formación histórica y cultural del estado de Israel? Ni hablar! replicarían los miembros del Estado Judío.   
  
Y Sin embargo, nosotros, los peruanos, ¿hasta cuando tendremos que seguir soportando el abyecto y humillante Articulo 50 de la Constitución del Perú donde se afirma expresamente: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración”  
  
Y lo curioso es que muchos peruanos, ya bien engañados, bien trafeados por la “pseudo educación” promovida por la misma Iglesia Católica dirán: “No, es que es un caso especial, vea usted que no fueron tan malos, hay incluso una leyenda negra…” y bla bla bla sandeces y consideraciones justificatorias de lo injustificable!     
  
Definitivamente este párrafo 50 de la Constitución de 1993, se efectuó con una ignorancia superlativa por los micos, y truhanes congresistas que no estaban a la altura de la circunstancias de un Constitución que como la del 79 debió ser escrita por personas cultas, acaso las más cultas, que debían estar en el Congreso en calidad de Tribunos y Patriotas no de comerciantes de turbias voluntades y rufianes que fueron quienes la firmaron.   
Esa constitución, la Fujimorista, denota el reconocimiento – oh tamaña injusticia - a una Institución, la Iglesia Católica,  la cual  llegó al Perú en calidad de “socio conquistador”, recordemos a Luque como (el tercer socio), a efectuar ella misma la llamada “visita” y a efectuar y legitimar el “reparto”, el asesinato, la expoliación y el saqueo, co-efectuando dichos actos delincuenciales junto a  los conquistadores invasores hispanos sobre territorios y poblaciones de nuestro Perú.   
  
Se impone  hoy, a la luz de documentos, una justa valoración del papel  históricos de los hechos que realmente acontecieron y respecto al papel nefasto que la iglesia católica jugó en la conquista y “evangelización” que se efectuó en el Perú y al significado que ese genocidio, expoliación y saqueo de los minerales que consideraban valiosos como el oro y la plata tuvieron y el asesinato y exterminio de poblaciones efectuados asi como de la cultura quemada e incinerada.    
  
Podemos ver pues que El Perú y El Estado Peruano no tiene nada que agradecer a dicha cofradía Católica, llamada “Iglesia Católica”, la cual  fue enviada al acometimiento de injusticias en concordancia con los conquistadores.  
     
Hagamos un ligerísimo recuento de todas sus fechorías y recordemos al dominico asesino y secuestrador Fray Vicente Valverde, quien efectuó de modo violento y sanguinario la captura del Inca Atahualpa, efectuase esta incursión haciendo el asqueroso “requerimiento”, que obviamente fue respondido con el desprecio que correspondía por el inca Atahualpa dando lugar a la captura a cañonazos del episodio en Cajamarca.  
  
Los sacerdotes que aquí llegaron efectuaron mil y una tropelías  conjuntamente con los militares españoles cooperando en la destrucción y saqueo sistemático de los templos de la cultura autóctona quemando huacas (los lugares sagrados) y, los asi llamados “ídolos” que eran objetos de simbólicos dioses locales de las culturas autóctonas eran considerados por los españoles conquistadores y por los sacerdote que les legitimaban “demonios” o “supay”.   
     
Existe además un mal entendido fundamental no revisado adecuadamente respecto a la Historia Peruana, la cual es aderezada y amenguada en atrocidades por los sacerdotes que poseen como cuartel general el Ministerio de Educación sobre la  llamada “Evangelizacion”. La “Evangelización” que no era precisamente ir a leer el evangelio a los antiguos peruanos de modo pacífico y amable, como pretenden hacer creer a los ingenuos y desinformados escolares peruanos dichos sacerdotes, sino que conquistadores y “doctrineros” tenían  como horizonte y meta  la idea  de que venían a combatir al demonio mismo plasmado en las creencias y cultura peruana que según su retorcida visión expresaba las “idolatrías” de los antiguos peruanos.    
     
LA VISIÓN DE LOS CONQUISTADORES Y
SACERDOTES CATOLICOS SOBRE  LA  CULTURA PERUANA : EL DEMONIO O EL SUPAY.   
     
La Iglesia Católica es culpable de tortura física y psicológica  a los pobladores peruanos. A través del Primer Concilio Limense (1551) se encargaron  no solo de “adoctrinar” sino de declarar ya condenados a los antiguos peruanos y asustar espantar y torturar psicológicamente a los pobladores peruanos amenazándoles con que sus antepasados ya estaban en el infierno y que si ellos persistían en sus creencias (absolutamente legitimas) irían a morar al “supaywasi” o infierno. Esta visión del infierno y del demonio de la manera más retrógrada y obscura era la visión que importaban de esa España brutal y medieval los sacerdotes, así como la idea de un Dios torturador que se complacía en el castigo:      
 
     
Asi en el Primer Concilio Limense de 1551 definen los “doctrineros” al infierno en la Constitución del Concilio como:  “la casa, donde hay muy grande oscuridad, muy gran hedor y muy grandisimo fuego, donde para siempre se estarán quemando sin dejarse jamás de quemar, con sed y hambre y enfermedad y dolor, y desearán morir por el gran tormento que pasan y Dios no quiere que mueran sino que para siempre estén alli padeciendo por sus pecados”     
  
Esta misma idea de tortura psicológica relacionando la cultura peruana con la idea de infierno y el lugar donde deben arder por siempre si no se adhieren a la práctica católica cristiana es expuesta en el II Concilio de Lima en el año 1585.     
  
Más preciso es aún el miserable torturador también llamado “extirpador” Fernando Avendaño en sus llamados “Sermones” tortura a los habitantes peruanos antiguos, los Indios autáoctonos peruanos diciéndoles: “Mucha lástima tengo a vuestro padres y aquellos que adoraban estos huesos podridos de vuestros mallquis. Decidme ahora, donde están las almas de vuestros mallquis (momias de los antepasados). Decidme; ¿dónde están ? Y si no lo queréis decir, yo os lo diré claramente: sabed hijos que las almas de vuestros mallquis están ardiendo en el infierno, porque ellos eran hombres pecadores y no fueron bautizados y adoraron al demonio en las huacas, y no conocieron al verdadero Dios, ni hicieron penitencia de sus pecados, y asi están ardiendo en el infierno en compañía de sus demonios”. (Sermones, Fernando Avendaño)         
     
Pongámonos a pensar que tal moralidad de esta gente “extirpadora”; claro hoy en estos tiempos uno puede decir : “una tonteria”, "que importancia puede tener eso!" Pero hay que contextualizar bien estos sermones. A los antiguos peruanos, considerados según la República de indios “menores de edad”, eran obligados a escuchar este tipo de peroratas de sujetos como Avendaño o Avila y a escucharlo como “La verdad” so pena de látigo, castigos corporales e incluso la muerte en la práctica.     
     
Francisco Avila, Jesuita, y extirpador, o sea, torturador, tuvo gran participación en la tortura de numerosos peruanos en el año 1609. Sirva esto de recordatorio la actual llamada “Comisión de la Verdad y la reconciliación”, que si bien ha investigado numerosos casos de violaciones recientes a los   DD. HH. en el Perú actual (20 años atrás) no debería olvidar que la orden jesuita orden a la que muchos de sus miembros pertenece se dedicó sistemáticamente  a violar derechos humanos en el Perú desde su llegada a tierras americanas, salvo excepciones.      
  
Bien, Francisco De Ávila, el jesuita, destino a apoyar el III Concilio Limense donde presentó un gran número de “evidencias” que fueron quemadas en un gran Acto público o “Auto Público”. Mandó en combinación con el Obispo Bartolomé Lobo Guerrero a azotar a un poblador peruano acusándolo de hechicero al Sr. Hugo Paucar. Todavía parecen sonar en Huarochiri los 200 latigazos que fueron aplicados a la espalda de Paucar habiendo sido acusado de hechicería.    
     
Y todo esto aun no es nada…volveremos sobre el asunto. Mas preliminarmente podemos preguntarnos y responder ¿debe el Estado peruano algún tipo de reconocimiento a la iglesia católica? La respuesta es No; de ninguna manera, más bien debe ser momento de empezar a efectuar una “Comision de la Verdad histórica” de todos los crímenes efectuados por la Iglesia Catolica a lo largo de más de 3 siglos de oprobioso dominio.   
       
Volveremos sobre todos estos puntos!
31/08/2006 09:16 Autor: peruinsolito. Enlace permanente.

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